Seguro para Viajar a Europa: exigencias de las embajadas europeas

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Existe un tratado llamado Schengen el cuál nos exige un seguro particular a la hora de visitar Europa. Qué tipo de seguro conviene llevar para cumplir con esto?

A la hora de visitar el viejo continente, no podemos dejar de saber que vamos a necesitar un seguro. Éste seguro debe cumplir con ciertos requisitos, pactados en un tratado llamando Schengen, que desde el año 1995 pide en carácter de obligatorio un seguro que cubra al pasajero durante toda su estadía. Èl mismo no debe cubrir al individuo en un monto menor a los 30.000 euros (o su equivalente en dólares) en caso de accidente o enfermedad.

Es importante constatar que el seguro tenga incluidas las repatriaciones en caso de fallecimiento o enfermedad grave del titular, para poder trasladarlo hasta su lugar de residencia. Un detalle no menor es que la empresa de Asistencia deberá tener representantes o sucursales en Europa.

El plan elegido no deberá tener deducibles o franquicias. Significa que el beneficiario no deberá desembolsar dinero alguno, sino que será asistido en su totalidad sin necesidad de utilizar dinero de su bolsillo. Este punto es fundamental , ya que no todo el mundo cuenta con la posibilidad de viajar con dinero extra. Obviamente jamás pensamos que nos va a suceder algo, pero son cosas que se suscitan día a día.
Hay muchas compañías que ofrecen este tipo de seguros, compara ahora entre todas las que ofrecen este servicio con un solo click en Voy Asegurado.

Despedir a los workaholics

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Hay un mito muy grande en el mundo de los negocios, bueno, hay un montón de ellos en realidad, pero uno muy peligroso dice que hay que despedir a la gente que no da todo y no se convierte en un adicto al trabajo, o un workaholic.

Lo que propone Jason Fried de 37 signals es lo opuesto. Dice que si hay que despedir a alguien, que sea a los workaholics.

Porque despedir a los workaholics?

Hay unas cuantas razones y casi todas se deben a las falsas expectativas que se crean los adictos al trabajo.

Trabajar 14 horas por día puede sonar como algo que todo jefe desearía de sus empleados, pero hasta el que leyó a Stephen Covey sabe que nadie puede mantener su sierra afilada si se pasa todo el día serruchando. El workaholic inevitablemente sucumbirá al cansancio, al síndrome de burnout o a una crísis de lipotímia, y probablemente, como dice la ley de Murphy, esto ocurra en el momento menos oportuno.

Los workaholics creen que la mejor manera de resolver un problema es dedicándole horas de trabajo al asunto. A veces la mejor manera de resolver un problema es ir a dar un paseo y limpiar la cabeza para dejar de pensar en el problema como veníamos haciéndolo. Hay que acordarse de aquella frase de Einstein sobre la definición de locura.

El workaholic crea la impresión de que el mejor empleado es el que se queda hasta más tarde en la oficina y eso lleva a que los demás, sea por culpa o por miedo se queden en la oficina gastando recursos y siendo improductivos o leyendo a Dilbert pero sin hacer nada productivo solo por la “impresión” que pueden dar.

Si todo lo que hace el workaholic es trabajar, es probable que tenga un problema de prioridades en general en la vida, y eso también habla de una posible falla importante en el criterio. Si lo único que importa es el trabajo entonces las decisiones críticas serán las adecuadas? o serán todas críticas?

Es interesante trabajar con gente interesante, pero solo tu trabajo no es tan interesante, y el workaholic le cuesta mucho conseguir interesantes temas de conversación ya que inevitablemente terminará hablando de trabajo.

El problema más grande de todos, es que el workaholic cree que su trabajo aporta más y es más importante porque gasta más tiempo, y probablemente eleve su ego al nivel de que se considere no solo insustituíble sino también indispensable. Creerse parte crucial de la maquinaria empresarial puede llevar al agotamiento y a episodios maníacos donde la respuestas sean igual de desproporcionadas que las consideraciones que tenga el workaholic sobre la importancia de su trabajo.

Esto no solo es dañino para el workaholic sino que también crea exigencias y falsas expectativas en todo su ambiente laboral, y es posible que si hay conflicto de roles, también en su ambiente familiar. Este agotamiento y la inavitable caída de productividad pueden llevar al workaholic hasta la depresión. Y cuando sienta que nadie aprecia su esfuerzo, porque para él, horas dedicadas es lo mismo que esfuerzo, se enojará con los demás y con su misma empresa y puede hasta convertirse en un resentido, o un terrorista.

Todo esto es peor cuando el workaholic es el jefe.

Tengan cuidado de no contagiarse y contagiar esta enfermedad que puede ser muy peligrosa. Miren hacia atrás y vean si realmente los momentos más importantes de su vida tienen que ver con el trabajo, y tal vez descubrirán que tienen que ver con otras cosas. Descansar es necesario, y aumenta la productividad. Afilar la sierra le llama Covey. Y es uno de los 7 hábitos de las personal altamente eficaces.

Cuídense.