Recesión en China: ¿Inevitable o necesaria?

Desde hace meses la economía de China, la segunda más importante del mundo después de la de Estados Unidos (aunque con una distancia amplia) ha experimentado un enlentecimiento en su ritmo de expansión que muchos no dudan en calificar como recesión. ¿Es eso cierto?.

Desde hace meses la economía de China, la segunda más importante del mundo después de la de Estados Unidos (aunque con una distancia amplia) ha experimentado un enlentecimiento en su ritmo de expansión que muchos no dudan en calificar como recesión. ¿Es eso cierto?.

Es innegable que los indicadores no mienten pero una recesión sería una calificación sumamente extrema que muchos dudan en aplicar a la ligera. Aún así la atención de la mayoría del mundo parece estar concentrada en Grecia, que con sus 11 millones de habitantes parece capaz de interesar mucho más a la prensa que China, con sus 1340 millones.

La situación es China es preocupante. La actividad manufacturera ha caído durante tres meses consecutivos y muchos aseguran que la burbuja inmobiliaria está por estallar. Esto último deriva de la incapacidad de las empresas del sector en obtener financiamiento y  una baja importante en los precios de las propiedades. Estas van acompañadas por un creciente cuestionamiento de su contabilidad, la cual rayaría lo fraudulento y que ha hecho caer el precio de sus acciones en el mercado norteamericano.

¿El fin del crecimiento?

China venía creciendo a una tasa del 10% (en promedio) durante los últimos años, pero todos los analistas aseguraban que llegaría un momento en que la expansión se detendría y esto probablemente ocurriría de una forma mucho más brutal de lo que nadie imaginaba.

De momento esto no ha ocurrido pero algunos aseguran que China solo necesita sufrir un accidente ecológico, internacional, financiero o social para que su economía sufra una recesión duradera que no tardaría en extenderse al resto del mundo.

Esto también afectaría considerablemente su estabilidad política, ya que rompería el contrato social que el gobierno tiene con el pueblo chino y que asegura que a cambio de la mayoría de las libertades que el mundo occidental disfruta, las autoridades proporcionarán trabajos a sus ciudadanos.

De una China políticamente inestable podrían derivar más incertidumbres acerca de su habilidad para regular su mercado y general empleo y también desmoronar la confianza de los inversores que es esencial para mantener constante el flujo de capitales extranjeros.

Es muy arriesgado predecir lo que ocurrirá en los próximos años pero sería ilógico pensar que estas señales de alarma no indican que es necesario prestar más atención a lo que ocurrirá en ciertos sectores de la economía china y considerar actuar de forma acorde a la hora de invertir.

 

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