Viajes de negocios: No son vacaciones

Un viaje de negocios es algo inevitable para cualquier emprendedor pero separarlo de otras actividades puede ser algo difícil. Muchos intentante combinar negocios y placer y si bien entiendo que existe una escuela de pensamiento dedicada a este tipo de actividades mixtas, la evidencia y la experiencia van en contra de ellas.

Un viaje de negocios es algo inevitable para cualquier emprendedor pero separarlo de otras actividades puede ser algo difícil. Muchos intentante combinar negocios y placer y si bien entiendo que existe una escuela de pensamiento dedicada a este tipo de actividades mixtas, la evidencia y la experiencia van en contra de ellas. Por eso hoy intentaré explicarle porque pienso que los viajes de negocios no son vacaciones y no deben ser tomados como tales en ningún momento.

Al viajar por negocios se requiere de concentración absoluta, y todos nuestros sentidos y energía deben estar dedicados a la tarea en cuestión. Incluso para el más disciplinado de los individuos resulta imposible separar completamente ambos aspectos de un viaje y esto puede llevarlo a tomar decisiones apresuradas y/o equivocadas que pueden tener repercusiones sumamente negativas en sus negocios.

Entiendo que para aquellos con pajera estable y/o hijos, llevarlos a un viaje de negocios para realizar algunas actividades recreativas puede ser una combinación ideal y estoy seguro que muchos no estarán de acuerdo con mi perspectiva. Respeto de antemano ese punto de vista pero también les pido que traten de darle una oportunidad a la mía y ver porque esta puede tener más validez de la que imaginaban en primer lugar.

Negocios, no placer

Durante un viaje de negocios toda nuestra concentración y energía deben estar dedicadas a la tarea que nos aguarda. Incluso si se trata de algo relativamente simple como una reunión para finalizar un acuerdo, debemos estar dedicados 100% a la tarea en cuestión.

Eso no ocurrirá si viajamos acompañados por nuestra pareja y/o hijos ya que es inevitable que pensemos en ellos y nos distraigamos brevemente de los temas en cuestión. También podremos dejar de ver algunos detalles que podrían ser importantes ya que hemos estado más concentrados en el intinerario de paseos que en la reunión y las posibles situaciones que podrían acompañarla.

Pienso que se pueden incluir elementos recreativos en cualquier viaje y muchos presentan excelentes oportunidades de conocer nuevos países y aprender más de otras culturas. Sin embargo estos elementos siempre deben ser secundarios ante la necesidad de dedicar lo mejor de nuestras capacidades a la labor profesional que nos aguarda.

Les aseguro que si comparan su rendimiento en un viaje de negocios que realizaron solos con uno que hicieron acompañados por pareja y/o hijos descubrirán que el primero supera al segundo. Lo mejor es separar ambos aspectos y disfrutar de unas buenas vacaciones luego de que los negocios hayan sido atentidos adecuadamente.

 

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