Petróleo en el Ártico: Rusia contra el mundo

Con el petróleo volviéndose un recurso cada vez más precioso, la búsqueda por nuevos yacimientos continúa y se han comenzado a realizar exploraciones en lugares cada vez más inesperados, que súbitamente se han vuelto accesibles gracias al desarrollo de la tecnología. La extracción a profundidades cada vez mayores se convertirá en la norma de aquí a 5-10 años pero ciertas zonas se consideran técnicamente prohibidas por tratados internacionales, aunque eso no parece importarle demasiado a Rusia ya que no parece haber nadie capaz de detenerla en su intención de explotar las vastas reservas de petróleo y gas natural contenidas en el Ártico.

Con el petróleo volviéndose un recurso cada vez más precioso, la búsqueda por nuevos yacimientos continúa y se han comenzado a realizar exploraciones en lugares cada vez más inesperados, que súbitamente se han vuelto accesibles gracias al desarrollo de la tecnología. La extracción a profundidades cada vez mayores se convertirá en la norma de aquí a 5-10 años pero ciertas zonas se consideran técnicamente prohibidas por tratados internacionales, aunque eso no parece importarle demasiado a Rusia ya que no parece haber nadie capaz de detenerla en su intención de explotar las vastas reservas de petróleo y gas natural contenidas en el Ártico.

La compañía estatal rusa Rosfnet firmó recientemente un acuerdo con Exxon Mobil para colaborar en la extracción del preciado combustible en diversas áereas del país incluyendo la plataforma continental que técnicamente estaría dentro de la zona del Artico o polo norte. Si bien el país se comprometió hace décadas a no buscar combustibles allí, considera que la zona que actualmente está preparándose para explotar constituye parte de su territorio al ser parte de su plataforma continental.

Este es un argumento algo débil en algunos aspectos pero otros países lo han empleado para garantizar su soberanía sobre recursos importantes y es probable que se continúe empleando en el futuro aunque no sin cierta controversia.

Menos petróleo, más problemas

El problema de la agresividad rusa es que revela la creciente desesperación por asegurar el control de la mayor cantidad de recursos limitados, cuya disponibilidad solo va disminuir causando entre otras cosas un aumento en los precios que nadie se atreve a predecir con exactitud.

Si bien existen nuevos yacimientos que explotar, el costo de acceder a ellos hará que los precios del combustible se mantengan sobre cierto nivel durante al menos varios años, sin importar cuanto decaiga el consumo debido a la crisis económica mundial.

Muchos se han atrevido a predecir guerras por el control de recursos y estas ya han ocurrido en el pasado (Irak invadida por los Estados Unidos) y podrían repetirse antes de lo que nadie imagina, lanzando a la maltrecha economía global en otro espiral descendente.

Incluso con décadas de desarollo de tecnologías de energía alternativas, el petróleo no va a perder su predominio en ningún momento del futuro cercano y eso hace que la dependencia global de este combustible sea cada vez más compleja y peligrosa. Esperemos que los nuevos yacimientos no tarden demasiado en rendir frutos y que la economía mundial se estabilice lo suficiente como para permtir precios razonables.

 

 

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