Estados Unidos: ¿Al Borde del Abismo?

La deuda externa estadounidense necesita ampliarse más allá de su límite legal para que el gobierno norteamericano pueda seguir pagando sus gastos y mantener la viabilidad mundial del dólar. Sin embargo las fuertes diferencias políticas entre Republicanos y Demócratas han llevado a que este acuerdo no se concrete, faltando menos de una semana para el vencimiento del plazo límite para la extensión de la deuda.

La deuda externa estadounidense necesita ampliarse más allá de su límite legal para que el gobierno norteamericano pueda seguir pagando sus gastos y mantener la viabilidad mundial del dólar. Sin embargo las fuertes diferencias políticas entre Republicanos y Demócratas han llevado a que este acuerdo no se concrete, faltando menos de una semana para el vencimiento del plazo límite para la extensión de la deuda.

Las razones que han impedido este acuerdo son muchas y muy complejas pero pueden resumirse en dos factores principales, primero la reticencia de los Demócratas a recortes de presupuesto a programas sociales de los que dependen millones de norteamericanos y segundo a la negativa de los republicanos a aumentar impuestos al 2% de la población que gana más de 250.000 dólares al año, los cuales gozan de importantes excenciones fiscales desde la administración del ex-presidente George W. Bush.

Ambos partidos han abandonado las negociaciones y se han dedicado a preparar planes propios, aunque parece poco probable que alguno de ellos sea aprobado sin un mínimo de consenso con la oposición. Los expertos sostienen que esos planes alternativos son contingencias políticas que no pueden aplicarse realmente y que solo se crearon para guardar las apariencias.

¿El fin del dólar?

La no extensión del límite de la deuda dejaría a la economía norteamericana en una situación extremadamente precaria y podría hacer que la situación económica del mundo pase de la depresión a la crisis total, con consecuencias inimaginables a largo plazo. A pesar de que un acuerdo parece posible, la tensión que la espera está provocando en las bolsas mundiales no es buena y muchos sugieren que es momento de romper con la dependencia del dólar que mantiene en vilo a la economía de muchos países.

Si no se produce un acuerdo, lo más probable es que la moneda que ha dominado el mundo durante más de medio siglo pase a un segundo plano y nuevas alternativas comienzen a barajarse, aunque ninguna de ellas ofrezca el respaldo (teórico) que mantuvo a esta como base de transacciones durante décadas.

Las posturas radicales e inflexibles rara vez han sido productivas a largo plazo y parece que la peor crisis económica desde 1929 podría estar a punto de entrar en una nueva fase debido a este tipo de mentalidad.

Personalmente no pierdo las esperanzas de una solución pero creo que la dependencia mundial en el dólar debería ser severamente reevaluada en los próximos meses, para evitar que situaciones tan tensos, destructivos e innecesarios vuelvan a repetirse.

News Corp: ¿Resistirá la Tormenta?

News Corp, uno de los conglomerados de medios más importantes del mundo, se encuentra atrapado en una complicada situación luego de que uno de sus periódicos se viese envuelto en un escándalo de escuchas ilegales a famosas para obtener información exclusiva. El escándalo se ha vuelto tan grande, que Ruper Murdoch, CEO y uno de los principales accionistas de la corporación, se vió forzado a declarar ante la cámara de los comunes en Gran Bretaña.

News Corp, uno de los conglomerados de medios más importantes del mundo, se encuentra atrapado en una complicada situación luego de que uno de sus periódicos se viese envuelto en un escándalo de escuchas ilegales a famosas para obtener información exclusiva. El escándalo se ha vuelto tan grande, que Ruper Murdoch, CEO y uno de los principales accionistas de la corporación, se vió forzado a declarar ante la cámara de los comunes en Gran Bretaña.

La situación parece ser el inicio del fin del reinado de Murdoch, quien durante décadas ha sido visto como uno de los últimos magnates de los medios, en una era en que las corporaciones multinaciones y los directorios son la figura prevalente frente al líder individual. Si bien algunos aún desafían la regla, casi todos los CEO importantes saben que sus días en el puesto están contados, en parte debido a la necesidad de hacer un cambio de guardia cada 4-5 años y mostrar una cara nueva (similar a las democracias en las que cambia el jefe de estado pero casi todo lo demás sigue igual).

Sin embargo parece difícil de que Murdoch pueda ser forzado a retirarse del trono del imperio que ayudó a crear, aún cuando su respuesta a la crisis más grande que ha enfrentado News Corp en su historia ha sido muy criticada por muchos y le ha costado cientos de millones sin mencionar la concesión del canal British Sky Britain que estaba intentando obtener en Gran Bretaña.

¿Renovación o muerte?

James Murdoch, hijo del magnate, ha sido el cabeza de turco durante la mayoría de este desastre de relaciones públicas que ha dejado expuesta a la gerencia de News Corp como deliberadamente corrupta o ignorante acerca del funcionamiento interno de su propia compañía.

A pesar de que la rama editorial representa solo una fracción del imperio mediático de News Corp, la crisis desatada por las escuchas amenaza con minar su credibilidad a largo plazo, al exponer muchas prácticas ilegales para obtener noticias.

Un cambio de mando podría ser lo que la empresa necesitaría para restaurar la confianza de sus inversionistas, la cual no reaccionó bien ante las tibias disculpas de Murdoch y las crecientes revelaciones que rodean a algunos de los integrantes de los altos mandos de News Corp, los cuales lucen cada día más desprestigiados.

El directorio de News Corp técnicamente tendría la autoridad para remover a Murdoch e instaurar otro CEO pero eso generaría una lucha interna que solo golpearía más a la ya decaída corporación que en este momento necesita proyectar una imagen de solidez y confianza.

Sin embargo con el poder dividido entre Murdoch, su hijo y la esposa del primero, Wendi Deng, no parece que las cosas vayan a mejorar en el futuro próximo.