La fiebre del oro

El precio de la onza de oro (una onza son 28.3 gramos aproximadamente) ha subido de manera incesante los últimos años y con excepción de pequeños baches su precio solamente se ha disparado en medio de una enorme incertidumbre en los mercados por la debilidad del dólar, la posibilidad de enlentecimiento de la economía china y muchos otros factores. La fiebre del oro parece haberse iniciado nuevamente y nadie sabe cuanto podría seguir subiendo el precio, el cual ha alcanzando un récord histórico (sin ajustar las cifras a la inflación).

El precio de la onza de oro (una onza son 28.3 gramos aproximadamente) ha subido de manera incesante los últimos años y con excepción de pequeños baches su precio solamente se ha disparado en medio de una enorme incertidumbre en los mercados por la debilidad del dólar, la posibilidad de enlentecimiento de la economía china  y muchos otros factores. La fiebre del oro parece haberse iniciado nuevamente y nadie sabe cuanto podría seguir subiendo el precio, el cual ha alcanzando un récord histórico (sin ajustar las cifras a la inflación).

La lógica detrás de la compra de oro es ciertamente sólida (hasta cierto punto) ya que es un metal precioso cuyo valor nunca baja de cierto nivel y cuyo nivel de producción es predecible hasta cierto punto lo que hace que no se produzcan fluctuaciones bruscas  (excepto en el inesperado caso del descubrimiento de nuevos yacimientos). La demanda de oro también va más allá de su uso como moneda de emergencia ya que gran cantidad de productos electrónicos requieren de este precioso metal para hacer funcionar sus circuitos (el oro es un excelente conductor eléctrico).

Al mismo tiempo es un metal confiable, que da cierta seguridad a inversores y ahorristas por igual en medio de tiempos extremadamente confusos, en los que las principales economías del mundo no logran ofrecer una moneda confiable.

No es oro todo lo que brilla

Las importaciones chinas de oro son otro factor que eleva considerablemente el precio del oro, ya que a pesar de que se espera que la economía de ese país no crezca tanto como en años anteriores, la demanda de oro podría continuar elevándose para superar las 400 toneladas.

Los problemas de la Unión Europea respecto a su incapacidad para alcanzar un acuerdo para refinanciar la deuda griega también han provocado un descenso drástico del euro, considerado por mucho tiempo como la alternativa más viable al dolar, el cual se espera que permanezca débil durante varios años más en un intento del gobierno norteamericano por estimular las exportaciones y generar empleo.

Sin embargo muchos advierten de que el oro podría estar construyendo su precio en una burbuja especulativa y no en hechos reales, por lo que recomiendan evitar usarlo como única reserva estratégica.

Personalmente creo que el oro es una buena moneda de cambio, con un creciente valor entre comerciantes de todo el mundo, que prefieren pagar o ser pagos en ese metal en vez de una moneda cuya fiabilidad a largo plazo resulta sumamente difícil de predecir.

Sin bien invertir exclusivamente en oro es una estrategia demasiado simple, si puede usarse las ganancias obtenidas para incursionar en otros terrenos más prometedores a largo plazo, como lo son los bienes raíces o algún otro emprendimiento que consideren prometedor.  Hagan lo que hagan, no se dejen cegar por el brillo del oro, ya que es posible que no los deje ver nada más.

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