Pedir prestado o usar fondos propios

A medida que se reduce la rentabilidad -tanto sea por aumento de costos o por reducción de las ventas-, las ven­tajas de tomar dinero prestado se reducen. Por lo tanto, si en el marco de la crisis global se es­peran menores beneficios, será mejor reem­plazar las fuentes externas de financiamiento por recursos propios.

A medida que se reduce la rentabilidad -tanto sea por aumento de costos o por reducción de las ventas-, las ven­tajas de tomar dinero prestado se reducen. Por lo tanto, si en el marco de la crisis global se es­peran menores beneficios, será mejor reem­plazar las fuentes externas de financiamiento por recursos propios.

Tal es la principal conclusión a la que arriba el trabajo publicado por el Instituto lERAL, de la Fundación Mediterránea, en su último bo­letín destinado a las Pymes. Lo hace a partir de un ejercicio de simulación donde una empre­sa, a partir de disponer de un capital de $ 100, enfrenta tres escenarios: pesimista -con una pérdida de $ 10-, normal -con una ganancia de $ 20- y optimista -con un beneficio de $ 40. Además de estos supuestos, el trabajo mide dos dimensiones. Por un lado, el indicador denomi­nado ROA, que es el rendimiento antes de inte­reses e impuestos en términos del activo necesa­rio para llevar adelante la actividad (rendimiento que es independiente del origen de los fondos utilizados). En segundo término, observan el indicador ROE, equivalente al rendimiento neto de intereses e impuestos en términos del capital propio (también denominado ganancia de los accionistas). En este último indicador, sí es im­portante el origen de los fondos, porque el dueño deberá devolver el dinero una vez concluida la operación. Por último, se plantean dos alternati­vas: en la opción 1 sólo se usan fondos propios, y en la opción 2 se toma prestado un 40% del capi­tal necesario.

Pedir prestado o usar fondos propios para los gastos de la empresa

Si se observan los números en la tabla al pie, puede advertirse que el ROA se mantiene cons­tante en ambos escenarios y para las tres hipó­tesis. Para calcular el ROE, en cambio, pesan los intereses de la opción 2. Asimismo, los impues­tos de esta última opción serán menores que en la opción 1, porque los intereses pagados al prestamista no están alcanzados por el impues­to a las ganancias. De este modo, se obtiene para cada alternativa un ROE diferente.

En el ejemplo, puede observarse que en el escenario pesimista la pérdida es menor cuando la actividad se autofinancia (-10% ver­sus -45%). Por lo contrario, en el escenario optimista las ganancias son superiores en la alternativa 2, que propone tomar deuda de un prestamista (28% versus 56%). En suma, el uso de crédito externo -también llamado apalancamiento- torna más volátil el beneficio para los accionistas: si las cosas salen bien, las ganancias serán superiores, pero si van mal, las pérdidas serán mucho más gravosas.

Por último, el documento de lERAL advierte sobre la coyuntura de crisis actual. Por un lado, dice, se espera una contracción de la demanda y, por el otro, las tasas de interés muestran una ten­dencia al alza. La combinación de estos factores, concluye, llevan a recomendar el autofinancia­miento de las empresas allí cuando sea posible, al menos mientras se prolongue la crisis.

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