Sistemas de jubilaciones públicos y privados

Comenzaron nuevos tiempos previsionales y, con ellos, una balería de preguntas sin respuesta quedó flotando en el ambiente. En esta nota se habla de la jubilación pública y privada, y de la elección de una buena empresa administradora de fondos de pensión.

Comenzaron nuevos tiempos previsionales y, con ellos, una balería de preguntas sin respuesta quedó flotando en el ambiente. En esta nota se habla de la jubilación pública y privada, y de la elección de una buena empresa administradora de fondos de pensión.

De pronto, todo trabajador mayor de 18 años se ve envuelto en el si­guiente interrogante: ¿sistema pú­blico o privado?

Todavía quedan algunos que de­berán decidir entre jubilarse por la vieja ley, reformada desde febrero, o la nueva ley, que comenzará a regir a partir de mediados de este año.

La diferencia todavía existe, y para adoptar una decisión es conve­niente realizar algunos números, aunque ya haya cesado la etapa de la febril duda entre la vieja y la nueva ley.

A partir de este mes comenzará la campaña de las Administradoras de Fondos de Pensión para obte­ner su adhesión para una jubila­ción en el régimen privado. Pero, antes, se deberá optar por aquel sistema jubilatorio que le asegure un mejor haber.

Y para eso, ¿cuáles son las pautas que deberemos manejar? Una de ellas es la edad: existe lo que se denomina una presunta “edad de corte”, desde la cual no caben du­das para una decisión apropiada: claramente se entiende que, en principio, las mujeres cuyas eda­des oscilen entre los 42 y 45 años deben optar por el régimen público. Para las que se encuen­tran entre los 38 y los 42 años es lo mismo elegir un sistema u otro. Y, en cambio, para las jóvenes es decididamente mejor el sistema privado.

Estas apreciaciones tienen su ex­plicación en el hecho de que, para capitalizar un Importe que le brin­de un digno haber representativo se necesita el transcurso de tiem­po, y los 15 años de capitaliza­ción (hasta cumplir los 60, que es lo que exige la ley para las muje­res) no resultan suficientes. ¿Cómo y cuándo hay que optar? Debemos tener presente que, de acuerdo a la ley, sólo se opta pa­ra el régimen público. SI Ud. no ejerce su derecho y permanece pasiva ante el requerimiento de su voluntad, automáticamente queda incorporada al régimen privado.

¿Dónde y cómo se ejecuta la op­ción? A partir de este mes los or­ganismos comenzarán a Informar detalladamente sobre las modali­dades del operativo, y se podrá entonces tomar la decisión en tiempo oportuno.

Cuales son las diferencias entre los sistemas de jubilaciones Públicos y privados

Si se encuentra entre las que les convendrá elegir por el sistema privado, hay otro tema que tratar: ¿en qué empresa de las que se ofrecen? Las Administradoras de Fondos de Pensión son quienes tienen la misión de administrar su aporte y, evidentemente, tratarán de captar su afiliación. Serán mu­chas las promesas que le harán: el mejor trato, la mejor rentabili­dad, la continua Información, la más baja comisión. Pero tómese su tiempo: consulte y compare entre varias de ellas. Y no se preocupe si comprueba que la elegida no le otorga las garan­tías que necesita o no cumple con sus expectativas, porque tiene de­recho a cambiar de administrado­ra dos veces al año. Desde luego, al principio habrá dudas, pero poco a poco se co­menzarán a conocer en profundi­dad algunas leyes de este nuevo mercado y las elecciones termina­rán siendo las más convenientes. Pero ¿quiénes quedan en el cami­no? Tal vez los que comenzaron a aportar a los 60 años, con la posi­bilidad de obtener una jubilación por edad avanzada cuando cum­plan 70. Porque la nueva ley no prevé este beneficio, y los que cumplan esa edad después de ju­lio próximo no podrán acceder a ninguna prestación, salvo que su­fran alguna afección reconocida como Incapacitante. También se debe tener presente que quienes desempeñan una ac­tividad reglada no pueden dejar de aportar, ya que la Dirección Gene­ral Impositiva lo exige, se tenga derecho o no a una prestación jubilatorla.

De modo que comenzaron tiem­pos previsionales diferentes, tal vez difíciles. Pero quizás esta nue­va organización elimine confusio­nes y frustraciones y, si trabaja y aporta, finalmente podrá gozar de un haber digno. Todo está por verse.

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